Amanece, que no es poco. Primeramente, ZORIONAK a Aritz Rekalde. Ondo pasa mutil !!.
Después de desayunar y con un tiempo, la verdad sea dicha, poco prometedor, nos hemos liado la manta a la cabeza y con enorme decisión nos lanzamos, sin dilación, a recorrer las tres cimas de Lavaredo.
Llegados al lago Missurina hemos aparcado y comienza la ascensión.
Afortunadamente hemos coincidido con la marcha popular de la que os hablamos ayer. Así hemos visto todo tipo de gente, desde él que no puede con su alma, por decirlo finamente, hasta él flipau que va observando su cronómetro sin mirar al personal.
A la vez que todo el mundo, íbamos mirando el cielo porque ya nos habían avisado en la oficina de Turismo que tendríamos mal tiempo, pero la verdad es que la temperatura ha sido la idónea para subir.
Una vez llegados al refugio de Auronzo, el espectáculo, a pesar de la niebla (como véis en las fotos), es indescriptible.
En Auronzo cuñaban la primera tarjeta de los participantes.
A partir de Auronzo, aquello parecía la romería de Ujué. Viejos, cojos, mayores, pequeños, tacones, manoletinas…. hasta llegar al refugio de Lavaredo. Vuelta a cuñar las tarjetas y , a nosotros también, en la mano, jejejeje (debíamos tener cara de marchistas), pero no hemos cogido avituallamiento y seguíamos como los grandes campeones.
Ahí la montaña empieza a hacer criba y los lujos (tacones, manoletinas….) de ciudad, se tienen que dar la vuelta.
Nosotros, que de lujos, poco, seguimos la ruta hasta llegar al refugio Locatelli, girando la cabeza cada dos por tres para ver si las cimas de Lavaredo se dignaban a dejarse ver sin sus boas de niebla.
Llegados a este punto, abandonamos la compañía de la carrera popular y giramos hacia el refugio de Auronzo, para así poder volver a Missurina a por el coche, ya que la marcha acaba en el pueblo de Auronzo.
A escasos 15 minutos del refugio ha empezado el aguacero,
que nos ha acompañado hasta coger el coche, donde SÍ nos hemos avituallado de jamón, cecina y salchichón de ciervo de los Dolomitas (que está mortal de necesidad).
Hemos llegado rendidos, así que ducha, estiramientos y siesta en la habitación, porque el día no acompañaba y seguía lloviendo a mares.
Además, desde la ventana de la habitación vamos viendo llegar a los participantes de la marcha, con caras un poco desencajadas por el mal tiempo.
Así ha concluido nuestro periplo por los Alpes, esperando volver algún día, porque tiene lugares para ver, subir, pasear…. hasta aburrirse.
Preciosos paisajes, gentes, lugares…. UNA PASADA. Para niños, mayores, todas las condiciones físicas, cojos, tuertos, fumadores, ex-fumadores, trasnochadores, tragaldabas, sedentarios…. y demás gentes de mal vivir.