A las 8.30 de la mañana el despertador ha sido el exprimidor de naranjas, así que nos hemos levantado a preparar nuestros escasos desayunos.
Antes de salir de casa, uno de los hombres ha extraviado su cartera y cuando todos estábamos buscándola, ha surgido la frase de estas vacaciones (por parte de uno de los críos): “de cuánto estamos hablando?”
El tiempo ha amanecido muy nublado y con una niebla que no nos permitía ver ni siquiera las casas de en frente.
Pero el ánimo no ha decaído, así que la visita ha sido a Santoña.
Potes varios, paseos, fotos de pose
y derechos a comer.
La comida nos ha sentado muy bien y mientras esperábamos que abriera la tienda de chuches, he encontrado un cartel que me ha encantado:
Los “enfermos” varios que tenemos en la expedición no estaban muy bollantes,
así que hemos decidido volver a casa.
Unos se han ido de paseo por el pueblo,
pote y “tomar prestado” unos troncos de leña…
y otros nos hemos quedado en casa a dormir,
leer, comer frutos secos,
jugar a Triviados.
Con el tiempo justo, hemos preparado cena americana en toda regla: hamburguesas con todos los sacramentos, Coca-Cola, vino
y…. de postre yogures, fruta, infusiones
y Gin tonic.
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