22 jun 2009

Parque Nacional de Banff

Hoy he vuelto a dormir con alguna molestia en el estómago, pero todo se ha debido a los nervios, ya que una vez que hemos desayunado, hemos pedido un taxi para ir al aeropuerto a por el coche que hemos alquilado y cuando hemos llegado, toda molestia ha desaparecido.
El taxista ha sido muy amable y nos ha llevado hasta la puerta de la agencia, ya que son unas cuantas las que operan en este aeropuerto.
Nos han dado a elegir entre un Nissan con maletero pequeño, un Chrysler, de los que me gustan (que parecen del Al Capone), con maletero sin tapa (se ve todo el equipaje) y un Ford Focus, que es el que hemos cogido.
Después de darnos todas las indicaciones perfectas y ponernos en ruta, nos hemos ido en la Trans-Canada hacia Banff.

Eso sí, lo primero que hemos encontrado en esta carretera es esta casa (clicar la foto y leer el letrero, de traca !!):

La vista desde la carretera... (juzgarlo vosotros mismos)
Veíamos que el tiempo iba empeorando y que como siempre nosotros vamos cara a la galerna, así que cuando hemos entrado en el Parque Nacional de Baff, ya estaba lloviendo.
Hemos cogido el ticket personal anual (135 dólares los 2, +/- 90 euros), ya que como no tenemos claro cuántos días vamos a estar por los parques, creemos que es mejor hacerlo así.
Parece que amaina la tormenta, pero al llegar al centro de visitantes de la ciudad, vuelve a llover. Nos han dado las indicaciones de qué rutas poder hacer estos días, de dónde encontrar nuestro hostel, que está en medio de la montaña, donde poder cambiar dinero y dónde hacer la compra.

Así que después, eso es lo que hemos hecho, cambiar euros por dólares canadienses, hacer la compra (Juani alucina con la cantidad de salsas, comida precocinada, tipos de cereales y porquerías que se pueden encontrar), nos hemos ido hacia el albergue.

Han debido tener tanta gente durante los últimos días (era fin de semana), que no hemos podido entrar en la habitación hasta las 3, así que nos han dejado utilizar la cocina para podernos hacer la comida y en ese instante, cuando he encendido el ordenador para intentar conectar con Lourdes (3 llamadas sin respuesta), ya que aquí eran las 2 y allí las 10 de la noche, he recibido la llamada de Josu.
Qué ilusión ver y hablar con José Luis, Eli y Josu mediante el Skype (esto de las nuevas tecnologías es maravilloso en algunas cosas).
Sigue lloviendo mogollón, así que cuando nos hemos registrado y nos han dado las llaves, hemos subido las maletas, re-organizado todo para 3 días (así no tenemos más que la mochila en movimiento), nos hemos bajado a la sala de estar, desde donde os estamos escribiendo, contemplando, aunque no sea más que con mal tiempo, una vista maravillosa de las montañas y dedicándonos a descansar y leer, para con los dedos cruzados, pensar que el miércoles hará buen tiempo (ya nos han dicho que mañana, martes, seguirá la lluvia, aunque nosotros nos pertrecharemos bien e intentaremos hacer un par de paseos de los que nos han indicado y dejar para el miércoles uno en el Johnson Lake).

No hay comentarios: